Hay momentos en los que la vida pesa, momentos en los que no hay frases motivacionales que sirvan, ni recetas mágicas, ni ganas de “estar bien”.
Si has llegado hasta aquí buscando cómo salir de un bajón emocional, quiero decirte algo antes de nada:
no estás sola / no estás solo.
Hoy quiero compartirte algo muy personal, desde la experiencia real, no desde la teoría.
Aquí puedes ver el vídeo completo:
Cuando el bajón llega… de verdad
Estos días estoy atravesando un bajón importante.
Mis hijos vinieron por Navidad y ya se han vuelto a ir los tres. Eso deja una tristeza profunda. Normalmente lo llevo mejor, pero esta vez me ha costado mucho más.
Y no pasa nada por decirlo.
No pasa nada por reconocer que hay momentos en los que duele.
Por eso hoy quiero contarte qué estoy haciendo yo para salir del pozo cuando estoy muy abajo, por si a ti también te sirve.
1. Permitirme sentir (sin luchar contra ello)
Lo primero que estoy haciendo es permitirme sentir.
A veces me vienen lloradas impresionantes.
Lo noto en el pecho, en la garganta, en la boca del estómago.
Y cuando llegan las lágrimas, no las freno.
Dejo que salgan.
No me juzgo.
No me digo que “debería estar mejor”.
No me obligo a ser fuerte.
Curiosamente, después de llorar, me siento un poco mejor.
Porque el cuerpo también necesita soltar.
Permitirte sentir no te hunde, te libera.
2. Compartir cómo estoy (sin disimular)
Otra cosa clave que estoy haciendo es compartirlo.
Cuando alguien me pregunta:
“¿Qué tal estás?”
Contesto la verdad:
“Estoy muy triste”.
Y ocurre algo maravilloso:
ya no tienes que disimular,
ya no tienes que sostener una máscara,
ya no tienes que fingir que todo va bien.
Puedes compartirlo con:
Personas de tu entorno
Gente a la que quieres
Personas con las que colaboras o trabajas
Porque somos humanos.
Tenemos momentos preciosos…
y también momentos muy duros.
Compartir no te hace débil, te hace humana.
3. Volver a los hábitos que me devuelven al centro
Cuando estoy así, tiro conscientemente de esos hábitos que sé que me ayudan a volver a mí.
Y uno fundamental es la respiración.
Cuando hay angustia, cuando algo te acongoja tanto por dentro, respirar de forma consciente ayuda muchísimo.
No para eliminar la tristeza,
sino para sostenerla mejor.
Respirar es volver al cuerpo.
Es volver al presente.
Es decirle al sistema nervioso: “estás a salvo”.
Si tú también estás pasando por un bajón
Si por casualidad tú también estás ahora en uno de estos momentos bajos (que pasan, aunque ahora no lo parezca), quería dejarte este mensaje:
Esto también pasará
No tienes que poder con todo
No tienes que estar bien todo el tiempo
Y recuerda algo muy importante:
El cambio está en tu interior.
Hoy es el mejor día para empezar a por todas.
Gracias por estar aquí.
Gracias por leerme.
Y gracias por permitirte sentir.
