Después de unos días de pausa, volver puede venir acompañado de culpa, exigencia o dudas. Pero también puede hacerse con claridad, alegría y propósito. Esta es mi reflexión tras unas semanas de descanso con mi familia, profundamente necesarias para todos que nos devuelven a nuestro equilibrio y paz interior.
Llevo del orden de 15 o 20 días sin compartir una sola reflexión contigo
No ha sido por falta de ganas, ni por falta de ideas.
Lo que sucede es que, materialmente, el día se me ha esfumado.
He estado con mis hijos. Ya no viven en casa, y solo los veo dos veces al año.
Y cuando vienen, esos días son sagrados
Soy feliz, ejerzo de mamá gallina, los disfruto, los escucho, los abrazo.

Introduzco una nota aquí para decirte que, si tienes hijos pequeños, o no tan pequeños pero aún viven contigo, ¡aprovéchalos!.
Porque cuando se marchan a estudiar o a trabajar fuera, ya no vuelven igual.
Atrás quedan los momentos mágicos cuando los llevas al cole, las tardes de juegos con plastilina, las meriendas improvisadas con un montón de amigos tan agradables…
Estos días he disfrutado infinito
Y sin embargo, me ha costado no sentir que he “fallado”
Me comprometí conmigo misma a compartir contigo una reflexión cada semana.
Y cuando no lo hago, me siento regular.
¿Es autoexigencia?
¿Es exceso de responsabilidad?
¿Es algo que también te pasa a ti?
Creo que la clave está en darse espacios de reposo decididos con conciencia
Yo decidí estar con los míos, y lo hice al cien por cien.
Eso implicó dejar otras cosas atrás.
Y está bien.
Porque otras veces estoy al cien por cien con mis compromisos profesionales, y ellos quedan en segundo plano.
Equilibrar no significa necesariamente hacerlo todo siempre y a todas horas
Es elegir con responsabilidad y con sentido qué haces en cada momento
La foto que acompaña este post es de uno de esos días.
Salgo yo, sonriente, con mis hijos al lado.
He cubierto sus rostros con unas gafas ficticias, porque protejo su privacidad, pero quería compartir la alegría real de ese momento.
Porque eso también es comunicar desde la verdad
Y si tú también has dejado ir algunos hábitos, tareas o compromisos este verano, hazlo sin culpa.
Hazlo con conciencia.
Y vuelve. Poco a poco. A tu ritmo.
Esto también es parte de vivir en equilibrio.
Como líderes, también necesitamos comprender que nuestros equipos desconectarán
Y aunque a veces tengamos la tentación de llamar o resolver algo rápido, es importante respetar sus espacios personales.
Un equipo que ha estado al cien por cien con su familia, vuelve al cien por cien con su trabajo.
Recuerda cuidar tu cuerpo, entrenar tu mente, poner orden en tus finanzas.
Son pilares fundamentales para disfrutar de una vida en equilibrio y paz interior
Y desde ahí, tomar decisiones con criterio y sostener lo que hacemos.
El cambio está en tu interior
Y hoy es el mejor día para empezar

